domingo, 8 de julio de 2012

Mi gente


¡Qué nostalgia! Hay noches en las que no logro dormir pensando en mi ciudad, mi familia, mis costumbres... Yo fuí feliz y nunca lo supe, era una adolescente del interior, con ganas de aventurarme por el mundo, en la capital. Pero ahora que aquí me encuentro, los recuerdos vienen seguido, y un nudo en la garganta enseguida se forma.
Cómo olvidar aquellos almuerzos de domingo, con abundante comida, que siempre sobraba y terminabamos todos de panzas para arriba. Aquella mesa llenita de gente de punta a punta, todos alegres y escandalosos, que muchas veces me producían dolor de cabeza... cómo los extraño!
Los tres timbres de la abuela de noche, avisando que había llegado de visita, hiciera frio o calor, ella siempre estaba ahi, preguntando qué ibamos a cenar. 
La novela de las ocho, pero que empezaba a las nueve en la globo, mirarla con mamá sentadas en el sofá enfrente a la estufa, mientras yo hacía de cuenta que estudiaba... es impagable.
Los sábados de limpiezas a fondo, donde se almorzaban panchos para no ensuciar, y se trataba de limpiar  rápido para ir al supermercado a hacer las compras.. juro que los hecho de menos.
Las tardes en casa de los abuelos, tomando el mate dulce de las cinco de la tarde y comiendo bizcochos, pero bizcochos sin relleno como le gustan al abuelo! Los gritos de la abuela, pidiendo que cierren todo por los mosquitos, y que apaguen las luces para no gastar...
Extraño el silencio de mi cuarto, mi ventana, mi vista de la ciudad... las noches que me he pasado ahi observando a la luna (y de paso chusmeando a los vecinos locos), las madrugadas cocinando mezclas raras... las tardes de lluvia en la cama de mamá mirando tele...

QUÉ NOSTALGIA DE MI GENTE! Cómo los amo!

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