domingo, 29 de julio de 2012

La angustia según el diccionario es el temor opresivo sin causa precisa, osea miedo, aflicción. En realidad no estoy segura de lo que pasa conmigo hoy, son ganas de volver a ser niña, ganas de estar en casa, miedo a estar sola; le tengo pánico a la soledad.
Los fines de semana son los peores días para mi, porque es cuando entra esa nostalgia, esas ganas de charlar con alguien, de tomar un mate compartido, en cambio... solo las cuatro paredes de mi habitación parecen escucharme.
Las lágrimas muchas veces caen sin razón alguna, por momentos ni yo las entiendo, trato de distraerme hasta con lo más mínimo, suelo cocinar como forma de matar al tiempo; cantar también me ha ayudado en esas tardes grises, gritar lo que uno siente muchas veces hace bien.
Por suerte tengo a un hombre hermoso que me apoya en todo momento, como muchas veces digo: "no se necesita estar pegados para estar juntos".. mi amor, sé que cuento con el siempre, no todas tienen esa suerte.
Como dice mi padre, que muy pocas veces como ésta tiene razón: "la vida no es changa pero es hermoso vivirla." 
Hay que ser fuertes para no abandonar, seguir en lucha es difícil, pero hay que hacerlo, toda una vida queda por delante.

domingo, 8 de julio de 2012

Mi gente


¡Qué nostalgia! Hay noches en las que no logro dormir pensando en mi ciudad, mi familia, mis costumbres... Yo fuí feliz y nunca lo supe, era una adolescente del interior, con ganas de aventurarme por el mundo, en la capital. Pero ahora que aquí me encuentro, los recuerdos vienen seguido, y un nudo en la garganta enseguida se forma.
Cómo olvidar aquellos almuerzos de domingo, con abundante comida, que siempre sobraba y terminabamos todos de panzas para arriba. Aquella mesa llenita de gente de punta a punta, todos alegres y escandalosos, que muchas veces me producían dolor de cabeza... cómo los extraño!
Los tres timbres de la abuela de noche, avisando que había llegado de visita, hiciera frio o calor, ella siempre estaba ahi, preguntando qué ibamos a cenar. 
La novela de las ocho, pero que empezaba a las nueve en la globo, mirarla con mamá sentadas en el sofá enfrente a la estufa, mientras yo hacía de cuenta que estudiaba... es impagable.
Los sábados de limpiezas a fondo, donde se almorzaban panchos para no ensuciar, y se trataba de limpiar  rápido para ir al supermercado a hacer las compras.. juro que los hecho de menos.
Las tardes en casa de los abuelos, tomando el mate dulce de las cinco de la tarde y comiendo bizcochos, pero bizcochos sin relleno como le gustan al abuelo! Los gritos de la abuela, pidiendo que cierren todo por los mosquitos, y que apaguen las luces para no gastar...
Extraño el silencio de mi cuarto, mi ventana, mi vista de la ciudad... las noches que me he pasado ahi observando a la luna (y de paso chusmeando a los vecinos locos), las madrugadas cocinando mezclas raras... las tardes de lluvia en la cama de mamá mirando tele...

QUÉ NOSTALGIA DE MI GENTE! Cómo los amo!