domingo, 31 de julio de 2011
sábado, 23 de julio de 2011
Un cuento.
Lua era una niña con una personalidad serena; no salía mucho de casa y le encantaba escuchar la "Quiniela" todos los días, anotando ágilmente los números sorteados. Jugaba a las muñecas, soñaba con ser una de esas barbies "perfectas" y tener a su lado al maravilloso Ken, el que siempre era atento, cariñoso y guapo. La pequeña era fanática de los cuentos de amor, en su mente ella era la que protagonizaba cada mágica historia, era una princesa con un gran vestido blanco y su príncipe venía a buscarla en un lindo caballo.
Los años fueron pasando. Era una calurosa noche de verano, la luna llena se hacía visible en el cielo nocturno y las estrellas iluminaban como rayos de luz. Lua cumplía sus quince años y sonaba de fondo la tradicional música de esa ocasión, "Y bailarás con ese chico que te mira, y empezarás a descubrir la vida ". Pero, ¿Y el chico?
El chico no existía, solamente en los sueños de esa adolescente con ansias de vivir su vida. No sabía hasta ese momento el verdadero sentimiento de amor, y se podía escuchar cuando ella lo comentaba: - ¿Amor? ¡Qué extraño suena eso, deseo saber cómo se siente!
Unos pocos meses después, el amor le golpeó la puerta pero ella no tenía ni idea de lo que el destino le tenía preparado. Y aunque parezca loco, le golpeó la puerta en verdad. Lua había llamado al delivery porque deseaba comer pizzas. Un rato después suena el timbre y cuando ella abre la puerta y ve a ese chico junto a la pizza, sus miradas se entrelazaron entre sí y apenas les dio para abrir una tímida sonrisa en sus rostros. Ella recoge las pizzas, le paga y cierra la puerta sin poder disimular el nerviosismo que estaba sintiendo. No entendía por qué tanta locura por un simple chico, no sabía explicar por qué sus manos sudaban y su voz no salía con claridad. Fue apenas un momento. Ninguno de los dos tuvo coraje de decir algo o al menos saber sus nombres.
Pero la historia solo estaba empezando. Al lunes siguiente, cuando Lua sale de su casa para ir al colegio ¿Quién estaba afuera esperándola? Era el, el chico del delivery estaba allí, con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a ella y le susurró bajito: - "Al destino hay que hacerle caso, por eso aquí me ves" Nuevamente el temblor y el sudor de las manos se apoderaron de ella y con una voz suave le respondió: - El destino no escribe dos veces la misma historia.
El chico la miró de la manera más dulce, era realmente el "príncipe" de sus sueños y así continuó la charla:
- Un gusto volverte a encontrar, mi nombre es Renato.
- El gusto es mio, yo soy Lua. Pero lamento decirte que estoy atrasada para el colegio, debo irme.
- De ninguna manera te dejaré ir tan rápido. ¿Te molesta si te acompaño?
- Si tu dices..
Y así se fueron los dos caminando bajo la sombra, las flores parecían estar diseñadas especialmente para el momento. Todo era perfecto. De a poco el miedo comenzó a alejarse.
Con el correr de los días, la charla se volvió cada vez un poquito mas fluida y agradable. Lua y Renato se llevaban de maravillas, tenían varias cosas en común. Ambos eran amantes de un buen libro, disfrutaban ver una película en el cine y se morían por una barra de chocolate. Por las noches, Lua no podía parar de recordar todo lo que había hablado con Renato ese día, volvía a leer sus mensajes repetidas veces y tenía una cara de "boba enamorada" imposible de disimular.
Renato pasaba por su casa a diario para acompañarla hasta el colegio. En uno de esos tantos días, una nube negra se instaló en el cielo de la ciudad y a los pocos segundos la lluvia se hizo presente sobre las calles junto a un viento helado que comenzó a correr. Lua estaba sin abrigo suficiente por lo que Renato intentó tranquilizarla, ofreciéndole detenerse debajo de un techo a esperar que la lluvia cesara. Y así fue, el chico la mantuvo tiernamente entre sus brazos, protegiéndola del frío. Ella se sentía en las nubes, aquel abrazo era tan cálido y real que quería permanecer allí por el resto de su vida. Después de algunos segundos en silencio, donde lo único que se podía sentir era el caer de la lluvia, Lua lo miró a los ojos y le dijo: -Te quiero Renato. En ese momento sus miradas se cruzaron y sus labios por fin se unieron. Y fue entonces cuando él le dijo bajito al oído: - ¿Tendría yo el honor de ser novio de una princesa? Los ojos de esa princesa se iluminaron como dos estrellas fugaces, ella lo abrazó lo más fuerte que le fue posible y le contestó: - Si el príncipe promete estar a mi lado eternamente, sería mio el honor. Ambos sonrieron y se volvieron a besar varias veces.
Pero el destino, no siempre es así de lindo y perfecto. Algunos pocos meses después que Lua al fin cumpliera el sueño de tener a su príncipe, una triste noticia interrumpe a todo ese paraíso de amor; le descubrieron cáncer al papá de Renato y con su familia tuvieron que mudarse a 1000 km de la ciudad porque era el único lugar donde había un tratamiento para su cura.
Despedirse de Renato fue una de las cosas más difíciles a las que Lua se tuvo que enfrentar. Decirle adiós al amor de su vida era realmente horrible y en ese momento comenzó a dudar si en verdad el amor es algo lindo de sentir. Hermosos fueron los momentos que pasaron juntos, pero el amor no siempre es armonía y romance, tiene sus zonas negras como la que Lua y Renato estuvieron obligados a enfrentar.
Renato besó por última vez aquellos dulces labios y prometió regresar algún día. Sus manos no querían soltarse. Y sus miradas estuvieron unidas hasta que aquél auto se perdió en el horizonte.
Los años fueron pasando. Era una calurosa noche de verano, la luna llena se hacía visible en el cielo nocturno y las estrellas iluminaban como rayos de luz. Lua cumplía sus quince años y sonaba de fondo la tradicional música de esa ocasión, "Y bailarás con ese chico que te mira, y empezarás a descubrir la vida ". Pero, ¿Y el chico?
El chico no existía, solamente en los sueños de esa adolescente con ansias de vivir su vida. No sabía hasta ese momento el verdadero sentimiento de amor, y se podía escuchar cuando ella lo comentaba: - ¿Amor? ¡Qué extraño suena eso, deseo saber cómo se siente!
Unos pocos meses después, el amor le golpeó la puerta pero ella no tenía ni idea de lo que el destino le tenía preparado. Y aunque parezca loco, le golpeó la puerta en verdad. Lua había llamado al delivery porque deseaba comer pizzas. Un rato después suena el timbre y cuando ella abre la puerta y ve a ese chico junto a la pizza, sus miradas se entrelazaron entre sí y apenas les dio para abrir una tímida sonrisa en sus rostros. Ella recoge las pizzas, le paga y cierra la puerta sin poder disimular el nerviosismo que estaba sintiendo. No entendía por qué tanta locura por un simple chico, no sabía explicar por qué sus manos sudaban y su voz no salía con claridad. Fue apenas un momento. Ninguno de los dos tuvo coraje de decir algo o al menos saber sus nombres.
Pero la historia solo estaba empezando. Al lunes siguiente, cuando Lua sale de su casa para ir al colegio ¿Quién estaba afuera esperándola? Era el, el chico del delivery estaba allí, con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a ella y le susurró bajito: - "Al destino hay que hacerle caso, por eso aquí me ves" Nuevamente el temblor y el sudor de las manos se apoderaron de ella y con una voz suave le respondió: - El destino no escribe dos veces la misma historia.
El chico la miró de la manera más dulce, era realmente el "príncipe" de sus sueños y así continuó la charla:
- Un gusto volverte a encontrar, mi nombre es Renato.
- El gusto es mio, yo soy Lua. Pero lamento decirte que estoy atrasada para el colegio, debo irme.
- De ninguna manera te dejaré ir tan rápido. ¿Te molesta si te acompaño?
- Si tu dices..
Y así se fueron los dos caminando bajo la sombra, las flores parecían estar diseñadas especialmente para el momento. Todo era perfecto. De a poco el miedo comenzó a alejarse.
Con el correr de los días, la charla se volvió cada vez un poquito mas fluida y agradable. Lua y Renato se llevaban de maravillas, tenían varias cosas en común. Ambos eran amantes de un buen libro, disfrutaban ver una película en el cine y se morían por una barra de chocolate. Por las noches, Lua no podía parar de recordar todo lo que había hablado con Renato ese día, volvía a leer sus mensajes repetidas veces y tenía una cara de "boba enamorada" imposible de disimular.
Renato pasaba por su casa a diario para acompañarla hasta el colegio. En uno de esos tantos días, una nube negra se instaló en el cielo de la ciudad y a los pocos segundos la lluvia se hizo presente sobre las calles junto a un viento helado que comenzó a correr. Lua estaba sin abrigo suficiente por lo que Renato intentó tranquilizarla, ofreciéndole detenerse debajo de un techo a esperar que la lluvia cesara. Y así fue, el chico la mantuvo tiernamente entre sus brazos, protegiéndola del frío. Ella se sentía en las nubes, aquel abrazo era tan cálido y real que quería permanecer allí por el resto de su vida. Después de algunos segundos en silencio, donde lo único que se podía sentir era el caer de la lluvia, Lua lo miró a los ojos y le dijo: -Te quiero Renato. En ese momento sus miradas se cruzaron y sus labios por fin se unieron. Y fue entonces cuando él le dijo bajito al oído: - ¿Tendría yo el honor de ser novio de una princesa? Los ojos de esa princesa se iluminaron como dos estrellas fugaces, ella lo abrazó lo más fuerte que le fue posible y le contestó: - Si el príncipe promete estar a mi lado eternamente, sería mio el honor. Ambos sonrieron y se volvieron a besar varias veces.
Pero el destino, no siempre es así de lindo y perfecto. Algunos pocos meses después que Lua al fin cumpliera el sueño de tener a su príncipe, una triste noticia interrumpe a todo ese paraíso de amor; le descubrieron cáncer al papá de Renato y con su familia tuvieron que mudarse a 1000 km de la ciudad porque era el único lugar donde había un tratamiento para su cura.
Despedirse de Renato fue una de las cosas más difíciles a las que Lua se tuvo que enfrentar. Decirle adiós al amor de su vida era realmente horrible y en ese momento comenzó a dudar si en verdad el amor es algo lindo de sentir. Hermosos fueron los momentos que pasaron juntos, pero el amor no siempre es armonía y romance, tiene sus zonas negras como la que Lua y Renato estuvieron obligados a enfrentar.
Renato besó por última vez aquellos dulces labios y prometió regresar algún día. Sus manos no querían soltarse. Y sus miradas estuvieron unidas hasta que aquél auto se perdió en el horizonte.
jueves, 14 de julio de 2011
No me pidas que te diga nada
absolutamente, practicamente nada,
nada podría definir al rayo de luz que entra y sale de mi mente
cada vez que te acercas a mi, alejándote
y alejándome de esta monótona forma de vida...
Tal vez algún día el viento me llegue a contar
por qué las hojas no paran de bailar en su presencia
será que todo el mundo sigue una coreografía en especial ?
bailemos esta canción hasta el final
No puedo entender a este amor dormido
bajo la luna y las estrellas de esta noche invernal
no te diré nada, nada podría explicar
lo que pasa en mi mente cada vez que tu no estás
acercándote cada vez así..
vives tan solo en mi mente...
así lo decidió el tiempo,
el tiempo y la vida
la vida y vos.
absolutamente, practicamente nada,
nada podría definir al rayo de luz que entra y sale de mi mente
cada vez que te acercas a mi, alejándote
y alejándome de esta monótona forma de vida...
Tal vez algún día el viento me llegue a contar
por qué las hojas no paran de bailar en su presencia
será que todo el mundo sigue una coreografía en especial ?
bailemos esta canción hasta el final
No puedo entender a este amor dormido
bajo la luna y las estrellas de esta noche invernal
no te diré nada, nada podría explicar
lo que pasa en mi mente cada vez que tu no estás
acercándote cada vez así..
vives tan solo en mi mente...
así lo decidió el tiempo,
el tiempo y la vida
la vida y vos.
domingo, 10 de julio de 2011
"'What' and ‘if’ two words as nonthreatening as words come. But put them together side-by-side and they have the power to haunt you for the rest of your life: ‘What if?'..."
"I don't know how your story ended. But I know that if what you felt then was love - true love - then it's never too late. If it was true then it why wouldn't it be true now? You need only the courage to follow your heart..."
"I don't know what a love like that feels like... a love to leave loved ones for, a love to cross oceans for... but I'd like to believe if I ever felt it. I'd have the courage to seize it. I hope you had the courage to seize it, Claire. And if you didn't, I hope one day that you will."

LETTERS TO JULIET ♥
"I don't know how your story ended. But I know that if what you felt then was love - true love - then it's never too late. If it was true then it why wouldn't it be true now? You need only the courage to follow your heart..."
"I don't know what a love like that feels like... a love to leave loved ones for, a love to cross oceans for... but I'd like to believe if I ever felt it. I'd have the courage to seize it. I hope you had the courage to seize it, Claire. And if you didn't, I hope one day that you will."
LETTERS TO JULIET ♥
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