martes, 13 de noviembre de 2012

Soñé que tenía un sueño


Soñé que ya no existía la soledad y el dolor, soñé que todo volvía a estar como antes, todo se encajaba perfectamente en mi vida. 
La soledad ya no hacía parte de mí, tenía al amor de mi vida conmigo, abrazándome como cada día que despertábamos juntos y suavemente acariciándome el cabello me susurraba al oído que todo iba a estar bien, y que nuestro amor enfrentaría cada batalla sin bajar los brazos.
Soñé que tenía un grupo de amigos inseparables e inigualables, esos amigos fiesteros que los invitas para ir al otro lado del mundo y están prontos para salir al ataque, esos amigos que están en todos los momentos, esos amigos que son como hermanos, los que siempre están.
Soñé que vivía en una casa llena de luz, llena de paz y armonía, el silencio muchas veces reinaba en ese hogar, transmitiendo tranquilidad y bienestar.
Soñé que tenía un trabajo hermoso, compañeros divinos, el trabajo que cualquier persona desearía tener.
Soñé que era feliz... 
Pero, al despertar, vi que todo había sido solamente un sueño, he perdido a mi amor, amigos quedan pocos, ni luz ni trabajo poseo, y a la felicidad le está costando entrar a mi vida ...