domingo, 2 de octubre de 2011

Cosas que pasan ...

¿Viste cuando tenés un nudo en la garganta, cuando sentís la necesidad de llorar o cuando simplemente querés desaparecer por un tiempo?
Bueno, así me siento yo en este momento, y créanme, no pensé que todo esto me fuera a ocurrir.
Les cuento señores, mi vida nuevamente ha dado un giro de 180 grados, esta novela mexicana está de regreso al aire.
Y como siempre, las historias más locas empiezan cuando uno siquiera lo imagina. Así fue, una charla por internet sin gracia alguna, con un chico "de mente hueca" podría llamarlo yo en ese momento, galán y rompe corazones.
Resulta que la vida me pegó de sorpresa, el galán se transformó en Príncipe y se fue ganando mi corazón a cada día, demostrándome que en verdad valía la pena, y que deberíamos conocernos.
Luego de un mes entero charlando como unos locos, llegó el momento de encontrarnos (cabe tener en cuenta que eran 500 km los que nos separaban). Era un miércoles, caluroso día de primavera cuando salí rumbo a la capital, ansiosa y enamorada de pies a cabeza, imaginando cada segundo que iba a pasar a su lado.
Por la tarde, nos encontramos en la terminal, que lleva como lema "Donde se encuentra un país", donde se encuentra al amor de tu vida, tendrían que ponerle así. Cuando mis ojos se pecharon con los suyos estuve segura que lo amaba, y que lo quería a mi lado para toda la vida. Nuestros labios se unieron de manera tierna y dulce, nos abrazamos y solo reinó un silencio profundo y tranquilo.
Salimos de allí con una sonrisa de oreja a oreja, parecía que nada más importaba en el mundo, solo queríamos estar juntos, conocernos, querernos y enamorarnos aún más. Fuimos a la rambla, fuimos a comer pizzas, nos sentamos tranquilamente a conocernos. En fin, aburriría contando cada detalle... cada segundo fue perfecto.
Tenía una promesa pendiente con él, debería regalarle algo que yo usara siempre, para que desde ese día lo acompañara en cada momento de su vida, y de esa forma pudiera estar a su lado. Fue por eso, que un viejo llaverito que llevaba grabado mi nombre, resultó víctima de esta relación. Mirándolo a los ojos le dije lo importante que era ese llaverito para mí, que lo mantuviera a su lado y que lo cuidara mucho. Su alegría y emoción era notoria. ¡Qué felices estábamos ambos!
Y ese fue el primer día, de esa "relación" que empezaba con todas las ganas.
Los días que siguieron a este, fueron cada vez mejor... llenos de romance y loca pasión, la pasamos perfecto.
Pero… (Siempre el PERO interrumpe todo el romance, y aquí no podía ser distinto) llegó el sábado, el último día nos íbamos a ver. Con la mayor alegría del mundo me arreglé para verlo, me maquillé muy discretamente, a mi estilo y salí a encontrarlo. Al llegar todo parecía estar perfecto, nos sentamos al sol a charlar mientras todo parecía combinar;  nuestras sonrisas, nuestras miradas, el sol, el vientito, las nubes azules… Fue entonces cuando sentí que su sonrisa se cerraba, su mirada se ponía triste y su boca pronunció:
-  Hoy es el último día que nos vemos, tengo muchas cosas para decirte, muchos problemas para contarte.
-  Soy toda oídos amor – Le dije yo contenta, con una ilusión inmensa en mente.
-  Bueno, lo que pasa es que lo nuestro no va más. Mi representante me pidió que no tuviera relaciones ahora, es muy difícil jugar al fútbol y tener novia, mis amigos ninguno tiene.  Así que espero que guardes un buen recuerdo de todo esto, que fue hermoso, tan solo un recuerdo. Y toma tu llaverito, te pertenece… yo no me lo merezco.
¡Por Dios! No tenía reacción, no podía siquiera pensar en decir algo. Era todo tan extraño, tan horrendo, tan… Lo único que fui capaz de hacer, fue tirar aquel llaverito bien lejos, y bajar la cabeza, si lo miraba me ponía a llorar… cosa que no quería hacer.
Después de un rato en silencio, solamente me levanté, le di un beso y me fui de la misma manera que llegué, sola y abandonada como siempre, triste realidad de mi vida.
Y así fue, en un par de días surgió, vivió y murió esa “relación relámpago” que pensé sería distinta… Algún día me tocará ser feliz, pensamiento positivo. 

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