Parecería ser que cuando menos esperas algo, más rápida e intensamente ésto ocurre. Esa noche no tenía planificado nada diferente, tan solo acostarme tranquila y dormir una buena noche de sueño; pero todo ésto cambió en un segundo, cuando llegó la oportunidad de pasar junto a ti. Nerviosamente arreglé todo lo más perfecto, pero al mismo tiempo lo más simple, lo mas "yo" posible.
Al cabo de unos pocos segundos, el sonar de la puerta me hizo saltar inmediatamente de la silla. Al abrir ese pedazo de madera que nos separaba allí te vi, mis ojos al fin de tanta búsqueda pudieron encontrarte, me saludaste de manera inocente y suave, esa manera tan particular que me hizo cerrar los ojos por un instante para intentar grabar ese sentimiento lo más profundamente posible en mi corazón.
Observarte allí parecía un sueño, en mi lecho donde siempre pensaba en ti, allí estabas.. parecías tan tranquilo y sereno, y en cambio yo no sabía cómo hacer para que estuvieras aún más a gusto. Inocentemente me senté lejos de ti, para no parecer una loca obsesionada (aunque en mis momentos de soledad, así me definía). Una película comenzaba a mostrarse en aquel gran aparato tecnológico que me ayudaba a relajarme, tal vez por suerte, no se... pero era una película romántica y tierna; que para ser sincera, me dejaba con más ganas de sentirte a mi lado.
Dijiste sentir frío, tímidamente te ofrecí un abrazo. Al cabo de unos segundos mis manos acariciaban tu rostro, y tu mirada parecía brillar en la oscuridad de mi habitación. Era tan mágico sentir desde tan cerca tu respiración, esas escenas habían viajado por mi mente en muchos de los sueños que he tenido contigo, pero ese día era simplemente real. Tu y yo, tan solo nosotros dos abrazados, nada del mundo importaba ya, todo era insignificante comparado al cariño y al afecto que rondaba en el aire.
De las mejores noches de mi vida sin lugar a dudas, no lo voy a olvidar jamás. Luego de esos momentos de pasión, pasamos a recordar juntos el día que nos vimos por primera vez. Tantos recuerdos, nostalgia, momentos grabados a fuego en mi memoria. Te mostré nuestra foto pegada en mi ropero, la que observo cada mañana al despertar, para de esa forma comenzar un buen día. Te conté sobre las cartas que te escribo cuando estás lejos de mi. Te hice saber cuánto te amo.
Gracias por cada momento, por cada enseñanza, por cada minuto de alegría. Hasta te agradezco por cada "desilusión", porque crecí y aprendí de eso también. Te extraño Cushi, te extraño cada segundo que no estás a mi lado y te amo cada vez más intensamente.
Como siempre te digo, nos volveremos a ver...
No hay comentarios:
Publicar un comentario